Mi Tiempo Prestado

Más experiencias que opiniones

Mi legado digital

  • La vida en zona 5

    Una zona inevitable, pero no un lugar para vivir En el entrenamiento cardiovascular existen zonas de frecuencia cardíaca. Si alguna vez has entrenado con un monitor (reloj, banda,etc) que mide tu pulsaciones por minuto 🫀(ppm), sabes que cuando corres, o te ejercitas en general, el esfuerzo no es igual en todo momento. El cuerpo funciona…

Follow Me On Social Media

@MieMarie

¿Por qué empecé este blog?

Empecé este blog porque entendí que el tiempo no es nuestro. Es prestado.

La idea nació cuando leí el libro Think Like a Monk. Hay una frase que se me quedó grabada:

“Everything from our houses to our families is borrowed.”
“Todo, desde nuestras casas hasta nuestras familias, es prestado.”

Aferrarnos a cosas temporales les da poder sobre nosotros y las convierte en fuentes de dolor y miedo. Pero cuando aceptamos la naturaleza pasajera de todo lo que hay en nuestra vida, podemos sentir gratitud por la buena fortuna de haberlo tenido, aunque haya sido solo por un tiempo.

Entre 2022 y 2023 esa idea dejó de ser reflexión… y se volvió realidad.

Acompañé durante año y medio a mi mamá en su diagnóstico y tratamiento de cáncer. Al mismo tiempo, mi amiga Eugenia estaba viviendo su propia batalla. Ambas murieron. Demasiadas despedidas en muy poco tiempo.

Recuerdo un poema que la mamá de Eugenia leyó en su funeral. Decía:

“Siempre estamos de viaje, siempre estamos de paso.
La vida es un viaje.
Viajamos en el tiempo y en el espacio,
y también en el espíritu
que no tiene espacio ni tiempo.

Para viajar tenemos dos maletas;
La primera, una grande y pesada que llenamos de objetos y necesidades con las que viajamos con el cuerpo mientras tenemos cuerpo,
La segunda maleta es pequeña y ligera para viajar donde no existe el tiempo ni el cuerpo.

La primera maleta está llena de cosas que pertenecen al cuerpo y con el cuerpo se quedan cuando el espíritu se va.
La segunda maleta es tan etérea como el vapor de agua que se eleva ligero sin cargar las impurezas de cuando era agua y viajaba en la tierra, para regresar destilada y pura semejante a un niño que acaba de nacer, desnudo y sin cosas.

Siempre estamos de viaje, siempre estamos de paso.”

Ese poema me partió… pero también me ordenó.

Me hizo entender que estamos aquí temporalmente. Que nada está garantizado. Que aferrarnos no evita el dolor, pero agradecer transforma la experiencia.

Migrar de México a Estados Unidos ya me había enseñado algo sobre perder y reconstruirme. Gané calidad de vida, pero perdí cercanía. Perdí fluidez en el idioma. Perdí seguridad en mí mismo por momentos. Me sentí solo.

Pero aquí también nació otra versión de mí: más resiliente. Más fuerte. Más consciente.

Y renació el corredor.

Recuerdo correr el Detroit Free Press Half Marathon en octubre de 2023. Eugenia ya no estaba. Mi mamá estaba entrando en cuidados paliativos. Tres días después volaría a México para acompañarla en sus últimos días.

Corrí triste.
Corrí fuerte.
Corrí para honrar.

Y entendí que corro para recordarme que estoy vivo.

Hubo momentos donde corrí para escapar del estrés. Pero hoy corro para agradecer que mi cuerpo funciona. Que mi corazón late. Que todavía estoy aquí.

El maratón me enseñó constancia. El dolor me enseñó profundidad.
El budismo —especialmente la idea de la impermanencia— me enseñó paz.

La impermanencia no es una amenaza.
Es lo que hace que cada instante importe.

Este blog nace del dolor y de la gratitud.
Escribo para compartir.
Para acompañar.
Para que quien esté atravesando una pérdida sepa que no está solo.
Para mantenerme cerca de la gente que quiero en México (o en cualquier otra parte del mundo).
Para documentar viajes, carreras, aprendizajes, conversaciones y experiencias en general.

Si mañana se acabara mi tiempo prestado, me dolería no haber compartido lo suficiente.

Así que aquí estoy.

Escribiendo.
Viviendo.
Viajando.
Corriendo.
Compartiendo.

Porque siempre estamos de viaje.
Siempre estamos de paso.

Bienvenido a My Borrowed Time.

Mike

Viajero